Hay una idea en Vivir con Abundancia, de Sergio Fernández, que no me ha abandonado desde que la leí.
La vida funciona como un sistema de asignaturas. Cada persona tiene las suyas. Las que le tocan. Y cuando no las apruebas, la vida no te libera de ellas. Te vuelve a poner delante de la misma situación, una y otra vez, con más intensidad cada vez. Hasta que las afrontas.
Puedes elegir cuándo. Pero no puedes elegir no hacerlo. Solo puedes aplazarlo.
Y aplazar tiene un coste.
El círculo que paraliza
Cuando la carga es demasiado, el instinto es parar. Cerrar. Aguantar quieto hasta que pase.
El problema es que no pasa.
Lo que ocurre en una depresión es uno de los círculos más crueles que existen: no haces nada porque no puedes, y no puedes porque no haces nada. La inacción genera más parálisis. La parálisis justifica más inacción. Y así se va apagando todo, despacio, sin que nadie lo vea desde fuera.
La salida es actuar sin ganas. La acción es la causa de estar bien.
Lo que llevo casi tres años viviendo
Hoy voy a exponerme.
Este es un tema del que hasta ahora no he querido hablar públicamente. Es sensible y personal, y durante mucho tiempo pensé que no era el momento. Pero hay un punto en el que el silencio también tiene un coste. Y he llegado a ese punto.
Llevo cerca de tres años en un proceso de divorcio. Una lucha muy desigual que afecta, fundamentalmente, a mis hijas. Eso es lo que más duele. Y eso es exactamente lo que no me permite parar.
Durante un tiempo el instinto fue reducir el perímetro, aguantar, esperar. Pero los problemas no esperaban. Volvían. Más fuertes. Y en algún momento entendí que la única salida era la contraria: ir hacia adelante.
El inframundo que nadie ve
Cuando empiezas a tirar de ese hilo, encuentras cosas que no esperabas.
He conocido a hombres en situaciones parecidas a la mía, y también a hombres en situaciones muchísimo más graves. Padres desesperados. Algunos que han perdido el contacto con sus hijos durante años. Algunos que han perdido mucho más que eso.
Hay hombres que se están quitando la vida.
Lo digo así, sin suavizarlo, porque es lo que es. Es un inframundo invisible, silenciado, que no sale en los titulares. Pero existe. Y es enorme.
Lo que el universo puso delante
No creo en las casualidades.
La idea empezó a tomar forma hace casi un año. Ha sido un camino lento y complejo. Pero no lo hemos abandonado.
Así nació Padres Unidos, una asociación de la que soy socio fundador. Su misión puede parecer descomunal: queremos cambiar la ley.
Porque el problema es sistémico. Las leyes actuales están generando consecuencias que van mucho más allá de los padres que pierden a sus hijos. Afectan a madres maltratadas, a hombres maltratados de una forma invisible que no encaja en ningún relato fácil, y sobre todo a una generación entera de niños de familias destruidas por un sistema que permite que ocurran cosas inadmisibles.
Padres Unidos trabaja con OKRs, con una estrategia clara y con la convicción de que vamos a cambiar esto. El camino es largo, pero los problemas grandes se resuelven con sistemas y con constancia. Con dirección.
El precio de la acción
Lo digo con claridad.
Esto consume tiempo. Cada vez más. Y ese tiempo sale de mi empresa, de mi trabajo, de mi capacidad de generar ingresos. La presión es real y la noto.
Sé que tengo que reorganizar la forma en que gestiono mi negocio. Si no lo hago, esta dedicación creciente va a afectar a mi libertad financiera. Es matemático. Y aquí está la conexión con el modelo: lo que empezó como un problema personal ha terminado tocando las tres libertades a la vez.
Las 3 Libertades son esto. Lo que me está pasando ahora mismo.
La moraleja
La libertad mental es la capacidad de afrontar las asignaturas que te tocan. De entender que si las evitas, vuelven. Y de descubrir, en el acto mismo de enfrentarlas, algo que no esperabas: propósito.
Me embarqué en esta aventura por mis hijas. Pero en el camino encontré algo más grande: miles de hijos, millones de personas afectadas, y la certeza de que esto tiene que cambiar.
Eso es lo que hace la acción que la inacción nunca puede hacer.
¿Tú también tienes delante una asignatura que llevas tiempo sin aprobar?

