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LA GÉNESIS de las 3 Libertades

28/12/2025

LAS 3 LIBERTADES: por qué escribo esto y qué estoy intentando validar

No escribo este blog para enseñar.
No escribo para convencer a nadie.
Escribo para validar una hipótesis.

Llevo años viviendo, observando y confirmando algo muy concreto: la felicidad —esa que todos perseguimos de una forma u otra— solo aparece cuando uno se siente libre. Y esa libertad no se manifiesta en un único plano. Cuando intentas construirla solo desde uno, acaba siendo frágil. Cuando aparece de forma más completa, la sensación es radicalmente distinta.

A esa idea la he llamado Las 3 Libertades.

No es un concepto teórico.
Es un modelo que ya está parcialmente en funcionamiento en mi vida, pero que todavía no tengo completamente integrado. Y precisamente por eso escribo.

Las 3 Libertades con mayor detalle

La libertad mental es la capacidad de ser auténtico.
Pensar, decir y decidir sin estar permanentemente condicionado por expectativas externas, creencias heredadas, miedo al juicio o necesidad de aprobación. Incluye la deconstrucción de creencias limitantes, pero también algo igual de importante: la forma en la que te relacionas con el mundo y con los demás. La claridad mental, la gestión emocional y las habilidades sociales son parte inseparable de esta libertad.

La libertad física es la que te permite ser joven el mayor tiempo posible.
No en términos estéticos, sino funcionales: energía, salud, fuerza, resistencia y longevidad. Un cuerpo que aguanta la vida que quieres vivir. Entender cómo funciona el cuerpo humano, cómo se mueve, cómo se alimenta y cómo se deteriora —y asumir la responsabilidad de cuidarlo— no es opcional si quieres vivir con libertad.

La libertad financiera es la que te permite ser rico lo antes posible.
Aunque la riqueza sea una idea socialmente demonizada, cuando aprendes a entender cómo funcionan el dinero, los activos y el riesgo, llega un punto en el que tus activos pagan todos tus gastos. Matemáticamente —y sin necesidad de tener un piso en Miami— se puede considerar que eres una persona rica. Y eso es libertad: no depender del sistema ni de cambiar tu tiempo por dinero.

Un sistema, no tres compartimentos

Estas libertades no están separadas. Funcionan como un sistema.

De nada sirve tener mucho dinero si tu cuerpo no te acompaña y vives agotado o enfermo.
De poco sirve cuidar el cuerpo si tu mente está atrapada en miedo, culpa o dependencia emocional.
Y el conocimiento, por sí solo, no libera si vives con el temor constante a quedarte sin dinero.

Cuando una se rompe, las otras cojean.
Cuando empiezan a alinearse, algo cambia de verdad.

Desde dónde parto

Para poner contexto, creo importante aclarar desde dónde parto hoy en estas tres libertades. De las tres, la que considero más desarrollada en mi vida es la libertad física: por genética, por hábitos inculcados desde pequeño, por curiosidad y por un profundo respeto al cuerpo como el vehículo que tiene que sostener una vida larga y libre.

En la libertad financiera me sitúo en un punto intermedio. No soy rico, pero sí he entendido el camino. Mi relación con el trabajo ha cambiado: trabajo para invertir, no para pagar gastos; para hacer crecer activos, no para intercambiar tiempo por dinero. Eso me da dirección y sentido.

La libertad mental es, sin duda, la más compleja y donde mayor recorrido tengo. La vida —o el universo— me ha puesto delante retos que jamás pensé que tendría que afrontar. Retos incómodos, incluso dolorosos, pero necesarios. Hoy entiendo que no aparecen para castigarme, sino para obligarme a crecer. Es en esta libertad donde más entreno y donde más invierto para alinear cuanto antes las tres y recorrer el camino en paz.

La hipótesis que quiero validar

He observado algo más: casi todo el mundo destaca en una de estas libertades.

Hay personas muy disciplinadas físicamente.
Otras con una mente extraordinariamente clara.
Otras capaces de generar riqueza con relativa facilidad.

Cuando analizas por qué son buenas en eso, siempre aparecen los mismos elementos: principios claros, metodologías, rutinas y repetición.

Mi hipótesis es esta:
si eres bueno en una de las tres libertades, ya estás utilizando herramientas que podrían servirte en las otras dos. El problema no es la capacidad. Es la transferencia.

Este blog es el espacio donde voy a validar esa hipótesis en tiempo real.

No vengo a dar lecciones.
Vengo a pensar en voz alta.
A integrar lo que ya funciona.
A detectar lo que no.
Y a construir, poco a poco, un modelo más coherente.

Qué te vas a encontrar aquí

Cada entrada del blog girará en torno a una de las tres libertades.
Habrá reflexiones, experiencias personales, conceptos, libros, referentes y conexiones entre ellas. Siempre con la idea de que ninguna libertad existe aislada.

Si esto resuena contigo, estás invitado a leer, discrepar, aportar y debatir.
Si no, este espacio seguirá cumpliendo su función principal: ayudarme a validar la hipótesis que estoy viviendo.

Eso es este blog.
Nada más.
Y nada menos.

Sobre Yon

Yon Valverde es CEO de Key Result, consultor estratégico e inversor. Tras años trabajando con líderes y empresas, decidió aplicar la misma exigencia a su propia vida. En este blog escribe sobre Las 3 Libertades —física, mental y financiera— como un camino real hacia una vida más joven, más auténtica y más rica.

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